ACTIV-AGE

ENVEJECIMIENTO ACTIVO Y SALUDABLE

ACTIVAGE es un gran proyecto europeo que crea un ecosistema dinámico para la sostenibilidad de la atención sanitaria y de la asistencia social. Para eso desarrolla las oportunidades generadas por las tecnologías, y en especial se apoya en la capacidad de conexión a Internet de muchos objetos cotidianos. Es lo que se conoce como Internet de las cosas (las siglas IoT en inglés = Internet of Things).

Hay una importante representación española, y tres de los nueve proyectos piloto se realizan en Galicia, Madrid y Valencia. Desde Aragón hemos respondido a la convocatoria pública que invita a las PYMES a ofrecer sus tecnologías y servicios a los usuarios de este gran proyecto europeo.

La propuesta es de ABR soft y L’astragal, con el apoyo del grupo de investigación DERSA de la universidad de Zaragoza. Compuesto por eminentes médicos, educadores e investigadores aragoneses la misión de este proyecto es añadir vida a los años, mejorando la salud de los mayores y sus familiares.

 – proporcionando educación basada en la evidencia para la Gestión de la Edad,                                                      

 – desarrollando estándares de mejores prácticas en la prevención mediante la actividad física,

 – participando en la investigación continua del envejecimiento activo (incluyendo la salud psicosocial).                                        

¿POR QUE?

El Envejecimiento es un procesode cambio constante que tiene lugar a lo largo de toda la existencia de los seres vivos.

Todos queremos envejecer con salud, en buena condición física y mental, por lo que es necesariofomentar una actitud positiva hacia este proceso.

Según la OMS (OrganizaciónMundial de la Salud) el envejecimiento activo es “el proceso de optimización delas oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”. El término Salud se refiere al bienestar físico y mental y el termino activo a una participación continua.

La responsabilidad de implementar ese proceso es individual y colectiva.

 Considerando esto, depende del propio individuo cómo adoptar una conducta activa y comprometida hacia esta etapa de la vida

  • realizando actividades físicas y cognitivas,
  • manteniendo hábitos posturales saludables,
  • participando en actividades en grupo, si es posible al aire libre,
  • aprendiendo a mantener la alimentación equilibrada y una buena higiene,
  • enriqueciendo la relación con los demás y cuidando mejor el propio cuerpo.

 Conseguir estos objetivos requiere promover la suficiente variedad de programas de actividades para atender a las necesidades de este colectivo de edad, facilitando las herramientas necesarias para ello. Y no muchas actividades, sino las que respondan a sus diversas realidades eficazmente.

A la velocidad con la que se presentan los cambios en nuestra sociedad contemporánea se dan nuevas evidencias sobre hábitos de vida para una vejez en plenitud. Es necesario educar ese cambio de mentalidad: la visión tradicional de la jubilación ahora ya está pasada de moda, y en la sociedad actual no es sostenible.

 Te jubilas y de pronto un día el tiempo libre está vacío y te invade una sensación de inutilidad, como un cero a la izquierda.

Así en occidente estamos abonando el terreno para la depresión, además de sumar factores de riesgo como el aislamiento, el sedentarismo y otros hábitos perjudiciales que aceleran el envejecimiento gravemente.

Cambio de enfoque

En Japón hay una isla con gran proporción de su población centenaria en buena salud. Una de las “zonas azules” del mundo donde las personas son más longevas. Precisamente en japonés no hay un término que signifique “retirarse para siempre”.  Todo el mundo tiene y busca su Ikigai o razón de ser: la vida en comunidad y tener un ikigai claro son igual o más importantes que la saludable dieta japonesa.

El doctor Hinohara, cardiólogo japonés centenario, sigue en activo: autor de más de 150 libros, en Living Long, Living Good (Tankobon,2006) resume sus ideas sobre una vida larga, sana y plena.                                                             Por nuestra parte aquí en Europa debemos esforzarnos para poner de relieve las oportunidades del envejecimiento sociodemográfico.

Centrado en nuestra realidad psicosocial este programa responde a una necesidad histórica caracterizada por:

  • el aumento del número de personas mayores en nuestra sociedad, en concreto en nuestra CC.AA. y en nuestro país, residencia de la tercera edad de gran número de estados europeos.
  • su vulnerabilidad para hacer frente a diversas actividades en su vida cotidiana.

Además nos encontramos ante un aumento progresivo de la esperanza de vida, y el umbral de las situaciones de dependencia es uno de los mayores desafíos. El hacer del envejecimiento una experiencia positiva, plena y segura es un gran reto y este programa tiene como objetivos:  

  1. Estimular cambios e integrarlos en modelos de vida sostenibles
  2. Facilitar que las personas mayores se sientan más realizadas en sus trabajos, independientes, seguras de sí mismas y más implicadas como ciudadanos
  3. Educar en hábitos saludables para estimular la actividad física autónoma, mejorar la calidad de vida y prevenir frente al perfil del anciano vulnerable
  4. Fomentar la integración de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida social mediante su participación en actividades que transmitan sus conocimientos y experiencia a las nuevas generaciones.

       Solo ofreciendo recursos para la Gestión de la Edad como una etapa más de la vida desde la perspectiva de la salud y el envejecimiento activo podremos hablar de una sociedad saludable.
        Nuestro enfoque práctico de la Gestión de la Edad utiliza la sinergia del ejercicio moderado y la nutrición adecuada con los factores clínicamente indicados en cada caso, armonizando cuerpo y mente.                                        La actividad física equilibrada y adaptada es un componente vital para controlar el proceso de envejecimiento en buenas condiciones físicas y mentales. Y el estímulo para poner manos a la obra marcará la diferencia.

EJERCICIO FISICO: marcador crucial para prevenir o retrasar enfermedades relacionadas con la edad. Entre otras fórmulas personalizadas, ejercicios cardiovasculares, entrenamiento de resistencia y equilibrio, ejercicios de flexibilidad y relajación dinámica se incorporan en un programa a la medida orientado a resultados.

Para ello hemos diseñado un programa informático que desde una app facilita al usuario el control de su gasto energético diario, de forma interactiva y, siempre que sea posible, con buen humor.

Según las variables individuales de edad, sexo, altura, peso y condición física, se desarrolla e implementa un plan progresivo evitando los efectos secundarios de la sobrecarga (fatiga o inflamación, por ejemplo). De este modo estimulamos al usuario para completar sucesivos niveles de intensidad como hábitos de estilo de vida, gestionando la propia salud.

El desafío que supone aceptar los cambios que se producen en la persona a lo largo del proceso de envejecimiento se supera mejor

  • compartiendo esas dificultades naturales con los demás,
  • fortaleciendo sus relaciones con diferentes generaciones.

Así aumenta la autoestima personal y prevenimos el aislamiento social. Nuestro programa permite intercambiar y compartir el proceso personal con quienes elegimos hacerlo.

                                                                Photo: Paulina Holmgren

EVALUACIÓN DEL PROYECTO

Los resultados esperados en las personas participantes son

  1. la adquisición de hábitos para un estilo de vida más saludable y pleno
  2. un aumento del número de personas que practiquen actividad física regulada integrando cuerpo y mente
  3. y una disminución de las visitas médicas en los centros de salud.

        Esto conlleva generalmente un menor consumo de medicación y una menor dependencia.                                

Los resultados sobre el cambio de hábitos se podrán observar a medio y largo plazo, procediendo por etapas en su aplicación.

José Javier Pedrosa